En la misma eucaristía confirió el orden diaconal, en camino al sacerdocio, a los seminaristas Ceferino Armando Llanos y Pablo Figueroa. Todos completan su formación sacerdotal en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora de Guadalupe y San José.
La celebración, para la que los ordenados eligieron como lema el pasaje de la carta de San Pablo a los Romanos que dice: “Llamados a reproducir la imagen de su Hijo”, se llevó a cabo el viernes 16 de septiembre a las 20, en la catedral San Juan Bautista.
El neopresbítero José Cardozo vio surgir su vocación sacerdotal en la parroquia Cristo Rey, de Caucete, y actualmente estaba trabajando diaconalmente en la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de Rivadavia.
También el nuevo presbítero Nelson Cuello sintió el llamado a la vida sacerdotal en la parroquia Cristo Rey, de Caucete, y tras su ordenación diaconal fue adscripto a la parroquia San Antonio de Padua, de la localidad de Media Agua.
Por su parte el recién ordenado presbítero Ángel Gaeta, respondió al llamado vocacional en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, de Villa Krause, y actualmente estaba trabajando como diácono en la iglesia catedral.
El neosacerdote Rodrigo Robles vio surgir su vocación para la vida sacerdotal en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, en el barrio Martín Güemes, de Rawson. Actualmente cumplía el oficio de diácono en la parroquia de la Sagrada Familia de la localidad de Zonda.
Por último, el nuevo presbítero Orlando Sánchez decidió seguir la vocación al sacerdocio en la parroquia Nuestra Señora de la Merced, de Jáchal, y tras su ordenación diaconal fue adscripto a la parroquia Nuestra Señora del Carmen.
Respecto de los nuevos diáconos, Ceferino Armando Llanos descubrió que tenía vocación al sacerdocio durante su actuación en la parroquia de Cristo Rey, de Caucete, y ahora ha sido adscrito como diácono a la parroquia de Santa Bárbara, mientras que Pablo Figueroa, que alimentó su vocación sacerdotal en la parroquia Nuestra Señora de Andacollo, de Villa Krause, actualmente está desempeñando su diaconía en la parroquia de Santa Bárbara.
Homilía
“Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor”. Estas palabras del Evangelio recién proclamado, resumen la vida de un hijo de Dios, la vida de quien se ha encontrado con Cristo, la vida de ustedes y de estos hermanos nuestros que hoy serán ordenados diáconos y presbíteros de la Iglesia”, dijo al comienzo de su homilía monseñor Delgado.
“En esta celebración eucarística en la catedral de San Juan,-dijo luego- recordando un aniversario más de la diócesis de San Juan de Cuyo, cinco hermanos nuestros reciben la ordenación sacerdotal y otros dos la ordenación diaconal, todos ellos al servicio del Pueblo de Dios”.
Después tuvo un recuerdo para monseñor Di Stéfano: “Es un motivo de mucha alegría y de agradecimiento a Dios especialmente por un hermano nuestro, Obispo de esta Iglesia, que se dejó la vida levantando el Seminario. Me refiero a monseñor Ítalo Severino Di Stefano, mi querido antecesor, al que pronto recordaremos en el noveno aniversario de su fallecimiento.
Tras agradecerles a los que se ordenaban “por su actitud abierta a la llamada de Dios”, hizo extensivos los agradecimientos a sus familias y al rector y a los formadores y profesores del seminario “en el que se forman los futuros sacerdotes de San Juan y de La Rioja”.
Finalmente se extendió con profundos conceptos sobre la importancia y misión en la Iglesia del diaconado y del sacerdocio.
Fuente:AICA
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