En el caso de las partidas, que según el Indec sumaron 2,16 millones de personas, se alcanzó un récord de ventas de moneda extranjera por parte de las entidades habilitadas a operar en cambio, con un salto de casi u$s1.000 millones en un año.
Por el contario, en el caso de los arribos por vía aérea, la estadística oficial dio cuenta de un crecimiento a 2,69 millones de turistas, pero el gasto total, determinado por la compra de pesos, acusó un leve retroceso equivalente a u$s60 millones.
De este modo, el movimiento de divisas por parte del turismo internacional dejó en 2011 un pobre saldo positivo de u$s334 M, que contrasta con los u$s1.474 M del año anterior y los picos previos, en torno a u$s1.800 M en el trienio 2006 a 2008.
Además, ese superávit fue el más bajo desde 2003, cuando con tráfico muy acotado se registraron operaciones de cambio por este concepto de 1.230 millones de dólares, es decir, casi la sexta parte de lo transado en el último año.
La concurrencia de la crisis que afecta a gran parte de los residentes en Europa (y en menor medida a los EEUU, que generan en conjunto un tercio del flujo de viajeros al país), y el encarecimiento de los bienes y servicios domésticos, (porque la tasa de devaluación del peso siguió rezagada respecto de la variación del promedio de los precios al consumidor) habrían sido los principales factores que conspiraron contra el superávit que venía generando el turismo internacional.
Fuente:DyN
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