El gesto de Luis Suárez, que se negó a dar la mano al capitán del Manchester United luego de ser sancionado por ocho partidos por proferir insultos racistas contra él, calentó el ambiente en Old Trafford, con trifulcas en el descanso y al final del partido, cuando el defensor francés celebró exageradamente la victoria de los Diablos Rojos frente al sudamericano.
El banco británico, que firmó el contrato de patrocinio más caro del fútbol inglés al pagar 81 millones de libras (97 millones de euros) al Liverpool por anunciar su nombre en la camiseta durante cuatro años, emitió un comunicado en el que expresa su preocupación por la actitud del jugador.
"Estamos muy decepcionados por los incidentes del sábado y hemos transmitido nuestra preocupación al club", señaló el escueto mensaje.
Estas críticas se suman a las del director general del club, Ian Ayre, que hasta el momento se había mantenido al margen de esta polémica.
El directivo aseguró, este domingo, que Suárez los había engañado sobre sus intenciones de no tender la mano a Evra y que su comportamiento fue "inaceptable". Además obligo al uruguayo a disculparse públicamente.
"He hablado con el técnico desde el partido del sábado y me doy cuenta de que me equivoqué. Debería haber estrechado la mano de Evra antes del partido", afirmó Suárez en un comunicado colgado en la web oficial del club horas más tarde.
La reprochable actitud del futbolista estrella de la Celeste no pasó desapercibida en los medios locales.
Según publica el periódico londinense The Daily Telegraph, su futuro en los Reds se ve comprometido por los reiterados hechos de rebeldía, ya que desde Anfield nunca antes se habían esgrimido críticas tan duras sobre un futbolista.
Fuente:Reuters
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